divendres, 16 de setembre del 2011

diumenge, 11 de setembre del 2011

all I can say is it was enchanting to meet you..

cuando nos conocimos tu timidez y mi atrevimiento se mezclaron y surgió una amistad de la que todavía se que me queda mucho por explorar, conocer y agradecerte. Me diste luz, me diste alegría pero sobretodo me diste un hombro sobre el que llorar. Hoy, miro ese hombro y lo veo sin color, gastado de la cantidad de veces que lo he usado para verter sobre él mis lagrimas de tristeza y pena que tu tuviste que aguantar sin vacilar ni un momento, animándome y mirandome a los ojos para decirme que todo no acababa allí, el mundo seguía y sin duda habría otros momentos para sonreir. Pero siempre había un factor común: cuando tu voz hacía que levantase la cabeza y te mirara a los ojos, ellos dirijian su mirada hacía mi y de repente todos mis males se desvanecian. En mi florecia una sensación cálida y brillante y todo lo que en momentos atrás me había hecho llorar iba siendo sustituido poco a poco por recuerdos alegres y de indescriptible felicidad que hacían consumirse mis ganas de llorar y de no mirar hacia adelante.


Hoy miro atrás y veo todo lo que tu has hecho por mi. Y entonces me es inevitable comparar tus actos con los míos hacía ti y me da vergüenza tener que explicar todo lo que yo he hecho por ti.

Se que nunca podré agradecerte ni llegar a compensarte la mitad de todo lo que tu has hecho por mi pero ten presente que si nunca tienes ganas de llorar, allí estaré yo para abrazarte y tratar de animarte.
Si alguna vez la vida te da un palo y no sabes donde caerte, mis brazos estarán detrás de ti para cogerte y darte impulso.
Cuando mires hacia los lados y te sientas perdida, estaré ahí para guiarte y mostrarte la salida.

Pero solo te pido una cosa: que nuestra amistad nunca se rompa, Laura.
Por qué tu has llegado a mi vida y has dejado en ella una marca tan grande que nadie ni nada nunca podrán borrar. Ni el paso del tiempo ni de las personas. Tu siempre estarás aquí, en mi corazón. En un rincón en el que hay una caja con un candado que no se puede abrir. Te contaré un secreto: sabes por qué nunca vas a desaparecer en mi? Porqué de esa caja puedes entrar, pero nunca salir y te aseguro que tu has entrado y nunca te dejaré escapar.

Sinceramente, te quiero Laura.

diumenge, 4 de setembre del 2011

Solo luz... nada más...

Sueños: profundos, inertes, muchas veces sin sentido, pero otras con tanto que nos da miedo no volver a despertar jamás por el miedo de tener que afrontar esas situaciones en la vida real incluso hay veces que, creyendo estar despiertos, pensamos, actuamos y creemos estar moviendo nuestro cuerpo. Es magnífico saber que nuestra mente puede crear las más bonitas ilusiones sin que nosotros nos demos cuenta aunque... es capaz de todo lo contrario: reproducir en nuestra cabeza hechos que nos llegan a aterrar de tal forma que, inconscientemente nuestra mente logra bloquearlos y enviarlos hacia el fondo de nuestra memoria donde, sumergidos en la oscuridad absoluta nos resultan imposibles de percibir a menos que algo que nos vuelva a causar ese pavor que nos causó la anterior experiencia y entonces, solo en sueños, revivimos la pesadilla que conseguimos abandonar tiempo atrás.

Si tan solo fuésemos mínimamente dueños de nuestra mente podríamos llegar a controlar nuestros estados de ánimo, por ejemplo. Imaginaos por un instante que estamos en un momento duro de nuestra vida en el que estamos tristes y con el ánimo por los suelos. Normalmente cuesta encontrar por sí solo un rincón de felicidad al que nosotros podamos llegar sin recurrir a una ayuda de personas afines a nosotros. Por lo tanto si tuviésemos el control total de nuestra mente y recuerdos, podríamos sumergirnos en el interior más inhóspito del mar de nuestros recuerdos y sacar a la superficie uno de esos momentos que nos hacen feliz y que nos llenan los ojos de unas lágrimas de felicidad. Lágrimas que nos hacen perder el miedo y que nos hacen sacar fuerzas de donde antes solo había tristeza y desolación. Solo siento que yo querría poseer este don, el don de llevar a mi mente de paseo por un mar de recuerdos llenos de felicidad y de sinceros escalofríos que nos recorren la piel al recordarlos. Pero sobretodo, esa sonrisa que se lleva todo y te llena de luz.

Solo quiero iluminar con esa luz a todos los que llamo amigos que alguna vez la pierdan de su interior... Con eso, mi luz podría ser la de muchos, la de un planeta mejor y la de una gente cercana a la perfección...


Solo luz, nada más...

dissabte, 3 de setembre del 2011

Amor, profundo deseo...

Voy a jugar a un juego. No necesita de más de un participante. Solo yo. Porqué realmente, solo yo se como me siento, como lo hago todo, como pienso y como dirijo mi vida. Sin duda, existe en nosotros una necesidad  elemental, básica e incluso instintiva de tener que compartir nuestra vida con otra persona. La buscamos: al principio queremos que sea bonita, agradable a la vista y capaz de causarle envidia a nuestros amigos cuyos comentarios de jubilo acerca de que suerte tienes de poder disfrutar de un compañero de viaje así. Más tarde nos empezamos a dar cuenta que no importa solo el exterior y buscamos personas parecidas a nosotros, con los mismos gustos y aficiones. Aún así, nos sentimos incompletos y nos preguntamos: "¿Y si soy alguien cuya compañía no es agradable a los demás y mis exigencias sobrepasan el límite de lo correcto?" Nos hemos imaginado nuestra pareja como nos la han pintado en las películas, donde todo es posible y el destino nunca rompe el lazo que cuelga sobre ellos. Pero cuando pasa el tiempo, llegas a descubrir en esa persona que siempre ha estado allí, esperando en silencio a que la miraras y le prestases un poco de atención. Te das cuenta que ella es el amor de tu vida, dándote igual, altura, edad, peso o cualquier faceta exterior. Simplemente porqué hay algo en tu interior más profundo que lo que tu corazón te muestra que te dice que es esa.
No busqueis perfección, no busqueis por buscar, esperad, mirad y sentid con algo más que el corazón y la cabeza porqué allí es donde se cuece la verdadera semilla del amor. Cuando la encontreis, amadla, respetadla, hacedla sentir la persona más especial del mundo y vereis como cualquier mínimo gesto hacia vosotros significa más que el aire que respiramos.