Hoy voy a relatar una historia. Es sobre mi, verídica. Espero que entendáis al final porqué significa tanto volver a amar como estoy haciéndolo ahora mismo.
Realmente es una historia bastante divertida. No parece que esté sacada de un cuento de hadas... aunque hay multitud de animales, frutas y alguna princesa escondida en el contexto...
De hecho, por una vez en mi vida hice las cosas al revés. Pasé de buscar, dejé que todo siguiera su rumbo y al final parece que el Destino prefirió premiarme.
Todo se remonta a un fin de semana un pelín diferente. Una "acampada" con treinta y pico personas a las que no conoces y unas ganas de pasarlo bien y aprender que no te las aguantas!
Todo transcurre genial, vas conociendo a la gente y intentas aprenderte sus nombres. Entonces, por lo que algunos catalogan como "hacer trampas" te acaba tocando encontrar una pluma de pato. Todo normal, ¿no? Sí, algo corriente. Pero hay que planteárselo así: y si debes encontrarla antes que un... digamos... ¿oponente? Pues sigue siendo algo natural. Ese caso no fue así... pero yo no lo sabía.
Así que retomando la historia, el día transcurrió apaciblemente, sin sobresaltos. Un par de talleres, y alguna actividad más. (Llamadme tonto, pero alguien estaba planeando silenciosamente y a mis espaldas el mejor plan de nuestras vidas).
La noche cayó y después de la cena las cadenas se iban tensando. Nos acercábamos pero no lo sabíamos. Seguimos las directrices de nuestro monitor y de repente estábamos cogidos de la mano y las naricitas rozándose pidiendo un poco de silencio.
Nos "divertimos" durante un par de horas pero nadie consiguió la victoria. Teníamos que encontrar una prenda oculta en la oscuridad para salir vencedores. Salí escopeteado. Ella no estaba conmigo. Miré hacia atrás y allí estaba mirándome, quieta, contrastando con la muchedumbre que corría de un lado a otro. Le pedí que me acompañara, y tras dudar un instante se apresuró a mi lado.
Estábamos solos. No había luces ni testigos. Ante la atenta mirada de la luna y las estrellas nos besamos. Un beso corto pero intenso. Como siempre soñé que debía ser un primer beso y tantas veces había tenido que descartar. Mi espalda se estremeció y el mundo se detuvo lo justo para poder mirar a través de la oscuridad y alcanzar sus ojos. Me miraban. No podía contener la felicidad. Pero debíamos darnos prisa, la prenda ya había sido descubierta.
Tras unas representaciones cinematográficas bastante curiosas, la abracé. Creo que no la solté en unas tres horas. No importaba, eramos felices.
Lancé una mirada al cielo. No recordaba haber visto nunca un cielo tan estrellado. Por supuesto. La calidad lumínica de la ciudad me lo impide. Le dije al oído "mira que cielo tan hermoso. Casi llega a ser la mitad de bello que tu... pero no ha llegado".
A nuestras espaldas, se cernía una conspiración un tanto "afrutada" de la que fuimos partícipes al devenir de la noche. Seguía importándome muy poco. La besaba. Ella me besaba a mi. No necesitaba nada más. Algunos, llenos de perspicacia, dijeron que fue un asunto que llevaba "hasta la macedonia". Nos reímos. Nos daba igual. Yo era feliz. La tenía a ella. Pero, ¿por cuanto? Me apresuré a gastar todas las horas posibles a su lado. Llego la despedida. Un beso y un adiós. Pude reaccionar y dije "ya hablaremos". Quedaba pendiente entonces.
Quise creer que todo sería diferente esta vez y que el argumento seguiría el de un romance verdadero. Parece que fue así. Nos vimos sin dejar que pasaran veinticuatro horas. Nos cogimos de la mano y mis pesares se esfumaron.
Hoy he querido escribir aquí porqué ella me ha hecho llorar. Y no, no son lágrimas de pena. Son de pura felicidad.
Ha hecho que las tragedias se vuelvan casi soportables con solo unas palabras bañadas en lágrimas y me ha infundido una confianza en mi que parecía haber perdido mucho tiempo atrás.
A ella le agradezco el poder ser feliz.
A ella le doy mi vida y por tanto, a ella me entrego.
ELLA me ha enamorado hasta el punto de morir por no verla, suplicar una mirada o una palabra.
Ha encendido en mi una llama tan potente que nunca más voy a necesitar abrigo puesto que tendré sus brazos. No necesitaré corazón, se lo he entregado a ella y lo ha pegado como si de un rompecabezas se tratara.
por ella he prometido mi ser. Con ella he decidido morir.
t'estimo i sempre ho faré